Publirreportaje

Los meteorólogos son unánimes: según las previsiones, el verano de 2026 va a batir todos los récords conocidos hasta ahora. Para millones de personas, la ola de calor que se avecina representa un reto extremo.

El precio de la electricidad ya es altísimo y no deja de subir. Quien intenta hoy refrescar su casa con un aire acondicionado convencional se enfrenta a un auténtico quebradero de cabeza económico.

El problema de los aires acondicionados convencionales:

  • Un precio de compra desorbitado: los consumidores deben contar de media con varios miles de euros solo por el aparato.
  • Una instalación engorrosa: semanas de espera para conseguir un técnico, por no hablar del ruido y de los costosos agujeros en la pared.
  • La trampa diaria de la luz: un aire acondicionado convencional se traga fácilmente hasta 10 € de electricidad por día de uso. Eso supone hasta 300 € al mes, solo por un poco de fresco.

En resumen: un lujo que casi nadie puede, o quiere, permitirse.

El punto de inflexión: un experto del sector lo cuenta todo

Justo ahí entró en escena un antiguo ingeniero. Tras años dedicados al desarrollo en uno de los mayores fabricantes de aires acondicionados del mundo, comprobó a diario hasta qué punto se encarece la refrigeración para el consumidor final.

Su objetivo era claro: crear una solución asequible para todos. Un aparato capaz de ofrecer un frescor glacial, pero que no requiere ninguna instalación y casi no consume electricidad.

Tras tres años de desarrollo, lo consiguió.

Ese aparato es el Cleemo.

La historia detrás de la innovación

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Detrás del Cleemo está el ingeniero español Javier Moreno. Cuando la oficina de ingeniería de su padre estaba al borde de la quiebra, Javier dejó su puesto en una gran multinacional para echarle una mano. En plena fase de desarrollo, su padre falleció de forma totalmente inesperada. Javier siguió adelante solo, y con éxito: salvó la empresa familiar y conservó los 13 puestos de trabajo.

Hoy, Cleemo bate récords de ventas. A pesar de la avalancha de pedidos, Javier se niega en rotundo a una producción masiva de bajo coste:

«Grandes grupos querían comprar la patente de Cleemo por varios millones de euros para deslocalizar la producción a Asia. Me negué. Fabricamos respetando estrictamente los estándares de calidad de mi padre. Prefiero entregar un poco más lento ahora mismo antes que vender productos de calidad mediocre.» Javier Moreno, fundador de Cleemo

Basta con echar un vistazo bajo la carcasa del Cleemo para entender por qué este invento está revolucionando el mercado.

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El secreto de este frescor ártico: ¿qué hace que el Cleemo sea tan único?

Los aires acondicionados convencionales funcionan con compresores pesados y ruidosos y refrigerantes químicos. Consumen cantidades ingentes de electricidad para enfriar el aire a la fuerza bruta. Javier Moreno le ha dado la vuelta por completo a este principio anticuado.

El verdadero secreto se esconde en la cámara de refrigeración por agua de nuevo diseño del Cleemo. En lugar de enfriar el aire con la fuerza bruta de un compresor, el aparato aprovecha un principio físico de gran eficiencia: la refrigeración por evaporación de agua (que los expertos también llaman refrigeración adiabática).

En cuanto llena el depósito de agua integrado, el aire caliente del ambiente que se aspira pasa a través de una membrana de nido de abeja nano saturada de agua. Al atravesarla, el agua capta el calor del aire justo en el momento del cambio de fase, es decir, exactamente cuando pasa del estado líquido al gaseoso. Este proceso le quita al aire enormes cantidades de energía térmica: la llamada entalpía de vaporización.

Y justo ahí reside la ventaja decisiva en eficiencia frente a cualquier ventilador corriente: un solo gramo de agua que se evapora capta unos 2.260 julios de energía térmica, mucho más de lo que el aire en movimiento podría lograr por sí solo. Mientras que un ventilador en seco se limita a remover el aire caliente, el Cleemo aprovecha el calor latente del cambio de fase para bajar la temperatura de forma activa. El resultado es un flujo de aire perceptiblemente más frío que el aire ambiente, un efecto que un aparato sin cámara de agua no puede lograr físicamente.

El resultado es una tecnología limpia, absolutamente única en el mercado en tres aspectos decisivos:

  • Un 95 % menos de electricidad: mientras que un aire acondicionado convencional llega a consumir hasta 2.000 vatios de la red, el Cleemo solo necesita 45 vatios, ¡menos que una bombilla tradicional! Así, refrescar le cuesta apenas unos céntimos al día.
  • 0 % de instalación (sin tubo de evacuación): los aires acondicionados portátiles convencionales necesitan un grueso tubo que expulsa el aire caliente por una ventana entreabierta, lo que vuelve a dejar entrar el calor. Como el Cleemo enfría el aire internamente mediante la evaporación del agua, funciona sin ningún tubo. Basta con llenar el depósito, colocarlo, enchufarlo y listo. Puede moverlo libremente de una habitación a otra.
  • Una calidad del aire perfectamente equilibrada: los aires acondicionados normales resecan muchísimo el aire, lo que suele provocar resfriados, dolor de garganta o escozor de ojos. Gracias a la evaporación del agua, el Cleemo hace lo contrario: devuelve a la habitación una humedad residual finamente dosificada, filtra al mismo tiempo las partículas de polvo a través de la membrana de nido de abeja y garantiza así una calidad del aire natural y refrescante, especialmente suave para las vías respiratorias.
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Lo que dicen los clientes sobre el Cleemo

«Al principio era muy escéptico: un aparato tan compacto, sin ese grueso tubo de evacuación, ¿tenía alguna posibilidad frente al calor del ático? Pues el Cleemo me dejó totalmente impresionado. En tan solo 15 minutos, mi habitación pasó de un calor agobiante de 28 grados a unos deliciosos 19 grados. Se nota enseguida la calidad de verdad, nada de baratijas. ¡Vale cada céntimo!»— Javier M. de Madrid
«El verano pasado apenas pegué ojo por culpa del calor. Un aire acondicionado convencional estaba descartado para nosotros, por los precios desorbitados de la luz y el coste de los técnicos para la instalación en la pared. Ahora el Cleemo funciona en casa casi todas las noches en el dormitorio. Es supersilencioso, da un aire maravillosamente fresco y casi no consume. Mi app de la luz no muestra prácticamente ningún pico. Por fin vuelvo a dormir del tirón.»— Sofía T. de Barcelona
«Con los aires acondicionados normales se me seca la garganta y me escuecen los ojos al instante. Con el Cleemo es completamente distinto: el aire parece una brisa marina fresca, de lo más agradable. Como el aparato es muy ligero, de día está en mi despacho y por la noche pasa al dormitorio. Solo hay que enchufarlo y disfrutar. Esto es lo que yo llamo auténtica ingeniería española bien pensada.»— Lucía M. de Valencia
«Buscaba una solución sencilla para mi casa de vacaciones. Sin ganas de técnicos taladrándome las paredes. El Cleemo llegó en un abrir y cerrar de ojos, tiene un diseño elegantísimo y funcionó a la perfección desde el primer segundo. Saber que además apoyo a una empresa familiar española y a sus empleos me puso aún más fácil la decisión de compra. ¡Lo recomiendo sin dudarlo para este verano!»— Carlos B. de Sevilla
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Preguntas frecuentes (FAQ)

  • ¿Hace falta una instalación complicada? No, en absoluto. No se necesita ningún técnico, ninguna herramienta ni ningún agujero en la pared. Solo tiene que colocar el aparato donde quiera, llenar el depósito de agua, enchufarlo a una toma normal y encenderlo.
  • ¿Hay que rellenar agua continuamente? No, el depósito integrado es extremadamente eficiente. Un solo llenado basta para que el Cleemo funcione hasta 8–10 horas seguidas, perfecto para una noche entera y reparadora.
  • ¿Es el aparato demasiado ruidoso para el dormitorio? No. A diferencia de los aires acondicionados con compresor, que zumban, el Cleemo se ha diseñado especialmente para un funcionamiento silencioso como un susurro. No molesta ni delante del televisor ni mientras se duerme.
  • ¿Qué superficie puede refrescar el aparato? El Cleemo refresca habitaciones de hasta 30 m². Para un resultado óptimo, utilícelo en una habitación cerrada para concentrar el aire fresco allí donde más lo necesita.
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¿Dónde se puede comprar el Cleemo?

Para que todo el mundo pueda permitirse el Cleemo, solo está disponible directamente en la tienda online oficial. Javier Moreno renuncia deliberadamente a los intermediarios y a las grandes multinacionales, que de lo contrario dispararían el precio hasta varios miles de euros.

Garantía de devolución del 100 % (sin condiciones)

Como el Cleemo es el último proyecto del corazón que emprendió junto a su difunto padre, Javier no busca el beneficio. Quiere que cada comprador esté contento, y poder pagar a sus empleados. Por eso la norma es sencilla: si no está absolutamente entusiasmado, le devolvemos el dinero, sin preguntas.

Pruebe el Cleemo durante 1 o 2 meses y, si no queda satisfecho, le devolvemos el 100 % del dinero. Así que no corre absolutamente ningún riesgo.

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«¡Refresca a la perfección nuestro salón de 35 m²! Era escéptico por la indicación en metros cuadrados, pero funciona de verdad. La habitación se queda agradablemente fresca en pocos minutos y el calor agobiante ha desaparecido por completo.»— Marcos L. de Zaragoza
«¡Por fin se acabó el miedo a la factura de la luz! El aparato funciona en casa sin parar los días de mucho calor. Mi app de la luz no muestra apenas consumo extra. Cuando pienso que mi vecino paga 10 € al día por su viejo aire acondicionado, me doy cuenta de que acerté.»— Elena R. de Madrid
«Lo desembalas, llenas el depósito, lo enciendes y enfría una barbaridad. Sin tubo de evacuación, sin taladros, sin estrés con ningún técnico. Es justo lo que buscaba para mi piso de alquiler. Solo hay que colocarlo, enchufarlo y disfrutarlo al momento. Un invento genial.»— Nicolás W. de Bilbao
«Volvemos a dormir como bebés. Las noches tropicales siempre eran una pesadilla para nosotros. El Cleemo es silencioso como un susurro y deja el dormitorio maravillosamente fresco. Que venga el verano de 2026, estamos preparados.»— Mónica S. de Málaga
«Una calidad estupenda y un proyecto con corazón. Se nota enseguida el buen hacer de la ingeniería española, nada de un cacharro de plástico importado de Asia. Una bonita empresa familiar que me ha alegrado apoyar con esta compra.»— Cristóbal H. de Murcia
«¡Miles de euros ahorrados! Un instalador de mi zona me pedía casi 3.000 € por montar un aire acondicionado. El Cleemo refresca mis habitaciones igual de bien, me costó una fracción de ese precio y casi no consume.»— Esteban M. de Valladolid
«Se acabaron los ojos secos y los resfriados. Con los aires acondicionados normales, enseguida se me irrita la garganta y me escuecen los ojos. El aire del Cleemo es realmente agradable, fresco y naturalmente sano. Perfecto para personas alérgicas o sensibles.»— Ana B. de Granada